El partido que se adueñó del país
“La corrupción y la hipocresía no deberían ser productos inevitables de la democracia.” – Mahatma Gandhi
Gandhi consideraba que la corrupción no debía ser un costo normal de la política en cualquier país, y es que, con las recientes elecciones de candidatos de los estados por parte del oficialismo, me puse a pensar si hemos vuelto al llamado “dedazo”. Y es que es difícil no considerar dicho concepto debido a los personajes políticos que han sido nombrados por parte del partido en el poder; es decir, tenemos candidatos que realizan actos de campaña anticipada, señalados por vínculos con sectas o incluso que han sido apadrinados por compañeros del oficialismo.
Y es que la gravedad del asunto no se encuentra en las designaciones, sino en que se busca constantemente mantener una narrativa muy delgada de que todo está bien en el partido, incluso cuando legisladores señalan problemas, para después retractarse porque ello vulnera la imagen del partido. Debido a ello, es importante mencionar el blindaje que reciben ciertas personas mediante leyes, reformas e incluso señalamientos a terceros.
Una de las leyes que ha sido aprobada recientemente por parte del Legislativo es la denominada “Ley Antimemes”, que realmente pareciera ser un blindaje a la imagen del poder. No solo es el castigo que se impone a quienes hagan sátiras, sino que, además, contradice principios de la (), que excluía los memes, las sátiras y las críticas al poder. Y es que, más allá del hecho de que se haya omitido esta disposición anterior, esto nos enseña un poco también la falta de estudio que se les da a las leyes por parte de los legisladores. No solo nos damos cuenta de que omiten disposiciones, sino que también pareciera funcionar como un mecanismo para proteger a quienes han sido señalados constantemente por parte de los medios de comunicación.
Y es que, realmente, la mayoría de las leyes han sido reformadas para el beneficio de quien gobierna hoy. Pero no solamente ocurre dentro del Poder Legislativo, sino también en el Poder Judicial. Vemos a una Suprema Corte cuyos integrantes, en su mayoría, han hecho campaña más que resolver asuntos reales. Si bien han llegado a resoluciones importantes, también nos damos cuenta de que una parte de la Corte trabaja más en una campaña que en un proyecto de justicia real. La Corte informó recientemente que dio resolución a la mayoría de los asuntos rezagados; sin embargo, esto no quiere decir que hayan tenido una resolución favorable para quienes los interpusieron, sino que también pueden ser desechados o devueltos. Es decir, no significa que hayan resuelto estos casos de fondo, sino que solo han buscado la forma más rápida de sacarlos y dar un “resultado”.
Y es que, realmente, estoy generalizando demasiado. Esto no quiere decir que todos los proyectos del poder actual sean malos, pero sí hemos visto un déficit de productividad verdaderamente buena en los últimos meses y en los proyectos impulsados.
Con lo que me he quedado, a grandes rasgos, de esta reflexión es que el poder actual trabaja, en su mayoría, a favor de su propio partido, pero también ha llevado a cabo actos de campaña que han beneficiado a una parte de la población.
Sin embargo, esto no quiere decir que ayudar a un grupo de la población del país solucione los miles de problemas a los que han llevado las promesas del partido en el poder.